Si la vida te hace agujeros, trabajá de colador

Aunque la Monita se vista de seda........

lunes, septiembre 18, 2006

Valinor Acceso Oeste

En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento. Les otorgóuna tierra que nombraron “Valinor”, les propuso temas de música, y cantaron ante él y él se sintió complacido. De su mano, los Ainur crearon una melodía, la Gran Música. Escuchándola reconoció el poder de sus vástagos y les mostró una escena, un mundo nuevo en el que se reflejaban las maravillas que antes habían cantado.
Y desde ese entonces los Ainur se dedicaron a trabajar para engrandecer y mantener las maravillas de Eä. Las edades transcurrieron y lo que en el corazón de Eru antes era complacencia, ahora era aburrimiento.
Los majestuosos y perfectos Valar aburrían de muerte al único, preocupándose solo por Eä y todo lo que en ella transcurría. Eru vagaba solitario ignorado y triste, un paria en su propia tierra. Y sucedió que una idea nació en su mente, escribió pergaminos y tomando forma corpórea recorrió Tierra Media repartiendo las buenas nuevas.

“Atención: se abre un casting en Tierra Media.
Si sabés cantar, bailar, contar historias y no ser tan perfecto como para matar de aburrimiento a tu Dios, acércate a los Puertos Grises la próxima Luna Nueva. Donde un jurado evaluará tus condiciones.
Los finalistas ganarán un viaje a Tierras Imperecederas por tiempo indefinido.”

Después de recorrer (asombrosamente rápido) todos los reinos, Eru se dirigió a los Puertos Grises y allí aguardó. Lo acompañaban Cirdan, el encargado de preparar el transporte de los ganadores, y Melkor, que no tenía otra cosa mejor que hacer. El tiempo transcurría e Iluvatar se entretenía observando las disputas entre Melkor y Cirdan. Lo que el elfo tallaba de día, Melkor lo destruía por la noche, y Eru se sentía complacido.
Al fin la luna cambió y los participantes comenzaron a llegar. No quedó lugar sin representante y nuevas razas aparecieron ante los ojos del único, quien deleitado por la aceptación de su convocatoria ya pensaba en un segundo casting.
Al ver que ya empezaban a impacientarse, los juntó a todos y con la ayuda de Cirdan y Melkor se dispuso a empezar la competición.
La primera prueba consistía en un cuestionario, que les fue entregado a todos, junto con un pluma. Una vez transcurrido el plazo de tiempo Melkor recogió los pergaminos y se los entregó a Eru. Entre los dos leyeron las respuestas y deliveraron sobre quienes debían pasar a la segunda vuelta. Se basaron sobre todo en los talentos de cada participante y en las respuestas más imaginativas.
De los cientos que arribaron a los puertos, solo algunos pasaron a la segunda vuelta. La prueba era sencillamente una entrevista con el dios y el Ainur renegado, ante quienes debían realizar ciertas pruebas y demostraciones de sus talentos. Casi todos pasaron esta prueba y Eru se sentía complacido.
Los finalistas fueron embarcados hacia Tierras Imperecederas, y de la mano del único realizaron una revuelta, echando a los Ainur al viento. Y la historia comenzó por segunda vez, quedando grabada con estas palabras:

“En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento y aburridos como pizza sin cerveza. Sin miramientos los echó y recibió a la segunda camada, los Valinorenses, elegidos por su propia mano. Les propuso temas de música, y cantaron ante él, desafinando. De su mano, los Valinorenses crearon una melodia, la Internacional Tierramedial. Escuchándola reconoció el poder de sus vástagos y se sintió complacido.”